Final Europa League: La serenidad se impuso a la locura

Los locos son atractivos, siempre impredecibles y bordeando el abismo, pero cuando hay cosas en juego, en un batalla, mejor tener de tu lado a los cuerdos.

El Atlético de Madrid conquistó la Europa League con una autoridad que nadie esperaba a priori. Aunque el resultado (3-0) puede ser engañoso por el volumen de oportunidades que generó el Athletic, los colchoneros fueron superiores en los aspectos que deciden las finales: no tuvieron fallos, marcaron sus ocasiones, y supieron jugar un encuentro de esta trascendencia. Los leones fracasaron en los tres.

La serenidad se impuso a la locura (Foto: B. Guzmán, Marca)

Al 'Loco' Bielsa le ganó la partida Simeone. El técnico colchonero impregnó a su equipo de una de las cualidades de las que precisamente él carecía como jugador: tranquilidad. Serenidad. El Atlético de Madrid nunca se puso nervioso, y desde el oficio conquistó su segundo título europeo en tres años. Compacto, solidario, combinativo cuando debía serlo, siempre intenso, y mortal en los metros finales.

El Athletic es puro vértigo. Por su estilo de juego siempre lleva al límite a los rivales, sus partidos se convierten en una montaña rusa, pero también sus propios jugadores acaban actuando en el filo de la navaja. En Bucarest les faltó a los leones experiencia, se sintieron superados por el escenario y la cita. Tardaron media hora en darse cuenta de que estaban jugando una Final, en ser reconocibles... y para entonces Falcao ya se había guardado la copa en la mochila.

Falcao merece un reconocimiento especial porque es un jugador especial. En la actualidad no hay un delantero centro en el mundo mejor que él. Como '9' puro, como ariete de toda la vida, no tiene igual: goleador, rematador de todo lo que le caiga cerca y resolutivo en los momentos importantes. Se bastó el solito para merendarse a la defensa vizcaína. El colombiano ha logrado su segunda Europa League consecutiva, y en ambas fue un jugador fundamental a lo largo de toda la competición y decisivo en la final.

Conclusiones:

1. Si en la cúpula de Atlético de Madrid tuvieran la misma paciencia que han tenido sus futbolistas en la final de Bucarest, si no se deshiciera la plantilla y Simeone siguiera al frente, hay mimbres para formar un equipo capaz de competir por títulos varios años.

2. Se aprende a ganar finales perdiendo antes otras. El Athletic tiene que tomar nota de los fallos que ha tenido y no repetir ninguno ante el Barcelona en la final copera para lograr finalizar una temporada histórica en la que ha enamorado a toda Europa con su fútbol.

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