lunes, 30 de julio de 2012

El edificio Schweppes


Siempre ha estado ahí desde que tengo recuerdos. La Gran Vía de Madrid es un ecosistema en el que me siento como en casa, ha formado parte de mi vida, he crecido y vivido en él, y me ha aportado infinidad de cosas como persona.

No soy capaz de entender mi vida sin Madrid y sin la Gran Vía. Y por lo tanto, tampoco sin el edificio Schweppes.

lunes, 23 de julio de 2012

Futbolistas en rebeldía

Durante el verano la actualidad futbolística carece de interés. Salvo que se disputen grandes competiciones, como una Eurocopa o un Mundial, desde que se pita el final del último partido oficial de la temporada hasta que da comienzo el primero de la siguiente no hay un sola noticia que merezca la pena.

A este periodo se le denomina "Mercado de fichajes", un engaño con fines: seguir vendiendo periódicos deportivos (¿qué haríamos sin ellos en la playa?), que los aficionados recarguen las pilas de la ilusiones, y que no nos acostumbremos a vivir sin fútbol, no vayamos a descubrir que existen otras cosas en las que gastar nuestro tiempo...

En este ecosistema veraniego siempre aparece un tipo de futbolista que yo desprecio: el rebelde. Se trata de esos jugadores que, para forzar su salida del club en el que milita y poder fichar por otro (que normalmente le ofrece más dinero), no cumplen con sus obligaciones. Son capaces de no incorporarse a la disciplina de su equipo en la fecha acordada, negarse a entrenar o jugar algún partido, hablar en los medios y escupir críticas a mansalva,... una actitud muy profesional.

En los últimos años hemos tenido muchos y variados casos, como bien recoge Marca en una pieza titulada "Rebeldes con causa". La "causa" depende del ángulo, o ciudad, desde el que se mire: para los periódicos deportivos catalanes el año pasado Cesc estaba "Secuestrado por Wenger", mientras que este verano Modric se ha "amotinado". Y viceversa. Su situación es la misma, no nos engañemos.

Hay muchos nombres ilustres que han optado por convertirse en "rebeldes": Makelele, Ronaldo, Karembeu, Tévez, Robinho,... Todos ellos fenomenales futbolistas, pero yo si fuera gestor de un equipo me pensaría mucho incorporarlos a mi club. ¿Quién te asegura que no volverán a hacerlo?

martes, 17 de julio de 2012

El significado del dolor

Escribir duele. Al menos a mí me duele. Puedo dar forma en la cabeza a lo que quiero contar y comunicar, pero plasmarlo sobre el teclado para que alguien lo les me supone un sufrimiento... Una vez terminado me quedo satisfecho y sé que ha merecido la pena pasar por ese trago.

No soy el único que sufro. Nos pasa a casi todos los que escribimos.

El lado bueno es que todos los que lo hacemos somos algo masoquistas. Nos exponemos a la crítica haciendo público parte nuestro interior, escupimos lo que pensamos.

Ha pasado más de un mes desde que publiqué la última entrada en este blog, y el sufrimiento por no escribir ha sido mayor que el de hacerlo.

Eso significa algo.